La Profana Apertura

Fue extraño lo que sintió cuando la vio por primera vez. Alta y majestuosa, pálido el suave brillo que emanaba de ella. Parecía como si el tiempo hubiese marcado cada triste segundo de la existencia humana en su superficie, pero sin realmente llegar a ella. Sin dañarla. Nada ni nadie tenía semejante poder. “La entrada de los sueños verdaderos”, como la llamaban las tribus indias del sur: “La puerta de marfil”. Solo la había visto antes en confusos sueños embriagados de fiebre. Pero ahora era distinto. Las manos que la tocaban eran suyas, temblorosas y débiles, pero suyas. Acariciaban ya sin temor la fría superficie. No había picaporte. No lo necesitaba. Sabía ya las mágicas palabras para entrar. No sabia que pasaría una vez que la puerta se abriera. Tal vez seria el fin de todo. Pero, ¿como disuadir a un loco?

Nadie sabe ni sabrá jamás que fue de la suerte de aquel pobre infeliz, que sediento de respuestas a algo o a todo, se aventuro a través de la puerta. Tampoco como afectara la vida de los hombres que, aun atrapados de este lado, recuerdan en sueños el reino olvidado. Tal vez las historias que aquí se cuenten provengan entonces de allí, y encuentren justificación a su locura no en este terreno, sino en el de los sueños.




viernes, 8 de enero de 2010

Deseos

Despertó. Tardo unos segundos en reconocer el lugar, en recordar donde se encontraba. No estaba acostumbrado a despertar en otra cama, y mucho menos a hacerlo acompañado. La miro. Dormía abrazada a él, el dulce rostro de ella apoyado sobre su pecho. Se quedo observándola, en silencio. Solo podía escuchar su débil respiración, sentir la calidez de cada suspiro sobre su piel. Sintió que podría pasarse el resto de su vida así, mirándola dormir. La felicidad se encuentra en cosas tan elementales, tan simples y pequeñas, pensó. Era tan hermosa, tan pura. Despertaba en el un deseo casi animal de amarla y protegerla, de cuidarla y darle todo, incondicionalmente. Se sentía domesticado, y esa sensación le gustaba. Lo hacia sentirse especial, vivo. Sintió ganas de llorar de alegría. Miles de veces había evocado fantasías similares al momento que estaba viviendo, y por un segundo, fugaz, fue consiente de su propia felicidad. Es muy difícil ver lo que uno tiene un su propia mano, el hombre es un animal extraño. El árbol no le deja ver el bosque, y se amarga sin razón. En ese momento, el podía ver claramente lo que tenia, miraba el árbol frente a el y entendía que ya estaba en el bosque.
Una débil luz se filtraba por la única ventana del cuarto, e iluminaba una pequeña fracción del rostro de ella. La calidez de la luz solar la hizo estremecerse y emitió un pequeño quejido, producto del dolor de dejar de soñar. Lentamente ella abrió los ojos, débiles de tanto descansar, y tras algunos parpadeos, sus pupilas encontraron las de el. Sonrieron, mirándose en silencio. Se quedaron así, en perfecta armonía, y el tiempo desapareció. Ya nada mas importaba, ya nada mas había. Luego ella bostezo, beso su pecho, y volvió a recostarse sobre el. Nada podía ser más perfecto. El acaricio su rostro, con una dulzura que le partía el alma. Decidió cerrar los ojos y dejarse llevar un poco más por el sueño, permitirse un pequeño paseo más por el otro lado. No quería pensar en lo que pasaría muy pronto, en la separación. Odiaba despegarse de ella, separar su cuerpo del suyo, volver a ser solo el. No había palabra más cruel y dolorosa, pregunta más despiadada que el “¿vamos?” que muy pronto escucharía de sus labios. No quería anticipar el momento en que la dejaría en la calle, tras un dulce beso, y la vería perderse una vez mas entre la multitud, desaparecer en un océano de gente. Y entonces era otra vez la soledad, el sentirse una mera partícula en medio de una tormenta.
Pero no tenia sentido pensar en eso, dejar que otra vez el árbol le impidiese ver que lo buscaba, lo que siempre había deseado, estaba allí, a su lado. Se estiro y beso su piel. Luego cerró los ojos y se dejo llevar. Dicen que los sueños son expresiones de deseo. Supo que no soñaría, ya tenia todo lo deseaba.

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Un alma mas, perdida en un laberinto de cables y gente. Alguien sabe donde esta la salida?